viernes, 14 de junio de 2013

Todo fue bien...




A menos de una semana del cierre de la puerta de Gran Hermano,  una vez más, me niego a pensar que se acaba.
Este año no ha sido especial, ni distinto, ni nada parecido, este año ha sido igual de sorprendente y divertido que siempre para mí.
Recuerdo todavía aquellos días de Pepe Herrero en los que no era capaz de despegarme de la pantalla, en éstos, vivo la misma sensación.
Utilizar la televisión para aliviar las preocupaciones es una medicina muy sana, a mí me sirve, me resulta útil.
 Y la casa más famosa de las habitadas se cierra, y a mi mente llegan las personas que hay detrás de cada imagen.
Cámaras, realizadores, directores, productores, concursantes, redactores, peluqueras, maquilladoras, estilistas, presentadores, colaboradores, familiares, azafatas…y otros muchos que seguro me dejo atrás.
Para poder ver el conjunto de cosas que ocurren en un espacio observado durante 24 horas, hace falta una coordinación y una precisión que pocos programas tienen.
No entiendo porqué nunca premiaron el formato como uno de los grandes porque, guste más o menos, hay que reconocer que es un fenómeno que revolucionó la manera de hacer televisión.
Y ahora las puertas se cierran y solo puedo dar gracias.
Gracias por un trabajo bien hecho, por tantas horas de empeño y dedicación, por tantas emociones desplegadas en un plasma.
Hace cuatro meses me atreví a decir que todo iba a ir bien, así ha sido, no podía ser de otra manera, cuando confías en algo a manos llenas no hay hueco para la decepción.
El martes diremos adiós al gran incomprendido de este país, al gran criticado y a la vez valorado, al gran desconocido por muchos que lo visten de lo que no es sin conocerlo, al vértigo y la risa, a muchas sensaciones sin nombre.
El martes, como hacen los cofrades, abriré mi calendario y empezaré a contar los días que quedan para poder verlo de nuevo.
El quince es un número precioso.
Besos
Sue
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