sábado, 25 de agosto de 2012

"Nunca se pudo querer tanto..."

Sentarme delante de esta pantalla ahora quizá sea de las cosas más difíciles que he hecho nunca.
Si miro hacia atrás, no encuentro un resquicio de infelicidad en mi niñez, ni uno, y por muchas dificultades que las dos sabemos que hemos tenido, estabas sola frente al toro. Tus hermanos, tus cuñados, tus padres, tu familia, que es la mía...sí, pero la valentía era tuya y solo tuya.
Crecí feliz en una casa en la que vivíamos todos juntos, los siete, yo la pequeña, y no tendré nunca una sola sensación de soledad ni de no haber tenido toda la suerte del mundo y todo cuanto necesité.
Pero hay algo que fui aprendiendo y no supe de dònde venía. Yo tenía claro que a ti te emanaba de la grandeza de tu padre, ahora, en este instante, las ganas de luchar y de vivir, Lucía, mamá, sé que me las enseñaste tú, el tesón y la constancia que enseñabas a tus chiquillos de escuela los traías también a casa. 
Hemos vivido momentos muy duros, tú los has tenido, pero siempre encogiste más el alma si cabe cuando a alguno de nosotros nos ocurría algo.
Y vino el primer golpe que no era directo a tu ser, y te costó remontar, el miedo se apoderó de ti pero nunca te quitó las ganas de seguir cogiendo mi mano y arrastrando fuerte.
Aprendimos mucho de esos años, aprendí a verte perfecta, con tus agobios y manías, y tú a mirarme a los ojos. Aprendí de tu constancia, esa que me enseñaste cuando iba al colegio, y así luché por tener voz, una voz que se perdió por la enfermedad. No dudaste en ser paciente conmigo, ya me conoces, soy un poquito rebelde, vividora, disfrutona y cabezota. Muchas veces tu equilibrio fue freno para mi serenidad.
Ahora, mamá, nos enfrentamos a otra lucha, esta nos ha venido más dura, esta nos ha tambaleado más. Te miro a los ojos y sé que te cambiarías hoy mismo por mí, pero no puede ser, y no debe ser. Esta vuelta al camino del aprender de nuevo es mía, pero sin ti no puedo.
Escúchame bien, eres la mujer más importante de mi vida, nunca te lo digo, hoy lo escribo aquí sin reparos, sin filtro, como dirían mis compañeras las psiquiatras, porque te quiero con toda mi alma y porque necesito que sepas con fe y con fuerza que ESTO NO NOS VA A VENCER, tan solo nos cansará por el camino, pero siempre supimos sacar fuerzas
Y hoy, como decía ese Serrat que tanto que gusta : "Vuela esta canción, para ti, Lucía, la más bella historia de amor que tuve y tendré..."
Te quiero, Mamá
Sue

miércoles, 15 de agosto de 2012

"Jazmines en el pelo..."


Daría todo lo que tengo por volver a verla. 
Daría lo más preciado por pegarme a su pecho ahora que tantas veces la cabeza se me va y quiere volver a ser niña. 
Mi abuela, mi Charo, mi alemana de ojos azules, ha sido de las personas más importantes de mi vida. 
En estos días difíciles la echo de menos, miro al cielo y le pido con todas mis fuerzas que me ayude, que me eche una mano, que no me deje a la deriva tan pronto. 
Se lo pido a ella y a quien la guarda allá arriba, porque estoy segura de que existir, existe. 
Solía de pequeña hacer ramilletes de jazmines que dejaban todo su aroma por los rincones.  Ella, con toda su paciencia los engarzaba y cuidaba para que lucieran espléndidos. El otro día, para tenerla cerca, me hice uno. Pequeño porque no era buena hora de escoger los mejores, no como los suyos porque sus manos eran únicas, pero el olor...ese olor es mi niñez agarrada de su mano y su delantal. 
Estos días miro los ojos de mi marido más de lo que lo había hecho nunca. Lo miro y quiero que saque cualquier duda o miedo que lleve dentro. Tiene días difíciles, pero la mayoría son de entrega absoluta. 
El día que le juré amor eterno no me pude imaginar que el dolor uniría como une. Nunca pude ni saber que el amor es la potencia y medicina más eficaz que existe. 
El día que firmé "en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida...", no supe de la certeza de esas palabras hasta que ha venido el vendaval y ha pretendido llevárselo todo, por supuesto no lo ha conseguido... ni lo conseguirá. 
Envidié muchas veces los 70 años de amor fiel y verdadero de mis abuelos, hoy no sé hasta dónde llegarán los míos, pero sí te digo, a ti, al que me sujeta con fuerza, completamente emocionada, que tu "rizos" se agarrará a tu mano y caminaremos sobre las aguas, con jazmines en el pelo y cual flor de la canela. 
Te quiero. 
Sue

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