martes, 16 de octubre de 2012

"Que tus dolores son los míos..."



Hace años que asomaste, sin darnos cuenta, a una vida que llevaba consigo sufrimiento, alegría y superación.
Hace años que miramos los pasos de cada una y, otra vez sin darnos cuenta, sabemos de la cojera de la otra.
Hace años que después de haberte visto te miré, porque no es lo mismo mirar que ver, porque no es lo mismo dejar pasar y quedarse, porque no es lo mismo arriesgar que permanecer quieto.
Hace años vivía un momento doloroso que tuvo cura. 
En medio de todo y de tanta locura di con una medicina que nadie supo recetarla, hay más, muchas más, pero todas derivan de esta.
La amistad, cuando es profunda y sincera, rescata de las entrañas todo lo bueno que es capaz de sentir y vivir un ser humano.
Cuando pierdes la noción de la vida, cuando crees que ya no hay futuro, cuando el pánico se apodera y no te deja caminar un paso, llega una respiración cercana y en calma que hace que todo parezca diferente.
Ese sentimiento no tiene fórmula, se alimenta en cadena, en eslabón, en binomio de pureza absoluta donde no cabe más que la escucha y la paciencia para dar paso a la risa y la alegría.
Hace años que supe que todo sería más fácil si tú caminabas cerca, hoy, después de tantos años, vuelve la misma sensación de entonces, pero el antídoto es aún mucho más fuerte.
Cuando te escuchan, te cogen las manos, te miran de frente y dejan que saques todo lo que hay dentro, se produce el milagro de la amistad.
Cuando sientes que el suelo se pierde, que no hay resquicio a la esperanza, que nada de lo que te digan puede valer…un corazón al unísono y a compás cura lo incurable.
Cuando sientes el frío de la verdad en la piel, cuando te sientas en una camilla indefensa a escuchar lo que te tienen que decir...una cabeza en la espalda se lleva el peor de los sufrimientos y recoge el aire nuevo para hacerlo entrar a tus pulmones.
Hace años que te vi, hace ya muchos años, pero no supe mirarte, y sin saberlo estabas en el momento exacto y en el lugar adecuado. Fue sin querer, es caprichoso el azar…
De las miles de cosas que hay para luchar y pelear contra las células de un cuerpo rebelde, solo hay una que me ha nutrido con la certeza absoluta de que funciona, y esa se llama amistad, de su mano: el optimismo sencillo que con ella trae.
Estos días atrás he tenido la sensación de que soy la mujer más afortunada del mundo, he sentido en mis entrañas que encontré esa aguja del pajar que siempre se busca y dicen que es tan difícil, yo la he encontrado. 
Ahora y siempre la cuidaré, la vida nos llevará, y lo hará allí donde quiera porque siempre, absolutamente siempre, irá por delante.
La amistad verdadera lo perdona todo: porque de todo ha vivido.
Un abrazo.
Sue
PD: la foto…es para ti. 

sábado, 25 de agosto de 2012

"Nunca se pudo querer tanto..."

Sentarme delante de esta pantalla ahora quizá sea de las cosas más difíciles que he hecho nunca.
Si miro hacia atrás, no encuentro un resquicio de infelicidad en mi niñez, ni uno, y por muchas dificultades que las dos sabemos que hemos tenido, estabas sola frente al toro. Tus hermanos, tus cuñados, tus padres, tu familia, que es la mía...sí, pero la valentía era tuya y solo tuya.
Crecí feliz en una casa en la que vivíamos todos juntos, los siete, yo la pequeña, y no tendré nunca una sola sensación de soledad ni de no haber tenido toda la suerte del mundo y todo cuanto necesité.
Pero hay algo que fui aprendiendo y no supe de dònde venía. Yo tenía claro que a ti te emanaba de la grandeza de tu padre, ahora, en este instante, las ganas de luchar y de vivir, Lucía, mamá, sé que me las enseñaste tú, el tesón y la constancia que enseñabas a tus chiquillos de escuela los traías también a casa. 
Hemos vivido momentos muy duros, tú los has tenido, pero siempre encogiste más el alma si cabe cuando a alguno de nosotros nos ocurría algo.
Y vino el primer golpe que no era directo a tu ser, y te costó remontar, el miedo se apoderó de ti pero nunca te quitó las ganas de seguir cogiendo mi mano y arrastrando fuerte.
Aprendimos mucho de esos años, aprendí a verte perfecta, con tus agobios y manías, y tú a mirarme a los ojos. Aprendí de tu constancia, esa que me enseñaste cuando iba al colegio, y así luché por tener voz, una voz que se perdió por la enfermedad. No dudaste en ser paciente conmigo, ya me conoces, soy un poquito rebelde, vividora, disfrutona y cabezota. Muchas veces tu equilibrio fue freno para mi serenidad.
Ahora, mamá, nos enfrentamos a otra lucha, esta nos ha venido más dura, esta nos ha tambaleado más. Te miro a los ojos y sé que te cambiarías hoy mismo por mí, pero no puede ser, y no debe ser. Esta vuelta al camino del aprender de nuevo es mía, pero sin ti no puedo.
Escúchame bien, eres la mujer más importante de mi vida, nunca te lo digo, hoy lo escribo aquí sin reparos, sin filtro, como dirían mis compañeras las psiquiatras, porque te quiero con toda mi alma y porque necesito que sepas con fe y con fuerza que ESTO NO NOS VA A VENCER, tan solo nos cansará por el camino, pero siempre supimos sacar fuerzas
Y hoy, como decía ese Serrat que tanto que gusta : "Vuela esta canción, para ti, Lucía, la más bella historia de amor que tuve y tendré..."
Te quiero, Mamá
Sue

miércoles, 15 de agosto de 2012

"Jazmines en el pelo..."


Daría todo lo que tengo por volver a verla. 
Daría lo más preciado por pegarme a su pecho ahora que tantas veces la cabeza se me va y quiere volver a ser niña. 
Mi abuela, mi Charo, mi alemana de ojos azules, ha sido de las personas más importantes de mi vida. 
En estos días difíciles la echo de menos, miro al cielo y le pido con todas mis fuerzas que me ayude, que me eche una mano, que no me deje a la deriva tan pronto. 
Se lo pido a ella y a quien la guarda allá arriba, porque estoy segura de que existir, existe. 
Solía de pequeña hacer ramilletes de jazmines que dejaban todo su aroma por los rincones.  Ella, con toda su paciencia los engarzaba y cuidaba para que lucieran espléndidos. El otro día, para tenerla cerca, me hice uno. Pequeño porque no era buena hora de escoger los mejores, no como los suyos porque sus manos eran únicas, pero el olor...ese olor es mi niñez agarrada de su mano y su delantal. 
Estos días miro los ojos de mi marido más de lo que lo había hecho nunca. Lo miro y quiero que saque cualquier duda o miedo que lleve dentro. Tiene días difíciles, pero la mayoría son de entrega absoluta. 
El día que le juré amor eterno no me pude imaginar que el dolor uniría como une. Nunca pude ni saber que el amor es la potencia y medicina más eficaz que existe. 
El día que firmé "en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida...", no supe de la certeza de esas palabras hasta que ha venido el vendaval y ha pretendido llevárselo todo, por supuesto no lo ha conseguido... ni lo conseguirá. 
Envidié muchas veces los 70 años de amor fiel y verdadero de mis abuelos, hoy no sé hasta dónde llegarán los míos, pero sí te digo, a ti, al que me sujeta con fuerza, completamente emocionada, que tu "rizos" se agarrará a tu mano y caminaremos sobre las aguas, con jazmines en el pelo y cual flor de la canela. 
Te quiero. 
Sue

miércoles, 16 de mayo de 2012

"+Pasión, +Bernat..."



Dicen que solo se ama lo que se conoce…
Mil veces he creído en esta teoría, a veces, solo a veces, me rindo y reconozco que no cumple su norma al 100%.
No he pisado ese suelo, no he compartido el espacio de la ilusión de los que lo han hecho posible, no he sabido a qué huele la comida recién hecha mientras los libros te rodean.
Mis pies y sus circunstancias no me han llevado aún a la calle Buenos Aires de Barcelona a saber lo que el esfuerzo y las ganas han movido. 
Mi cabeza y mi cuerpo todavía no han sido testigos del producto que ha traído consigo la potencia del valor y el amor por la cultura.
Todavía no conozco las estanterías llenas de historias apasionantes que esperan a ser descubiertas, todavía no he podido ver en mi cabeza el esbozo de lo que fue un lugar que despertaba fantasías eróticas y pasó a convertirse en un espacio voluntario y valiente, todavía no sé a qué suenan los acordes en directo ni el teatro reducido.
Pero hoy, desde este rincón, gracias al mundo interactivo, desde la oportunidad que nos dan esas nuevas tecnologías que nos comen y nos atrapan en más de una ocasión, puedo decir que conozco dulcemente +Bernat.
Esta tienda tiene una ventana que engancha, tiene un aire distinto, tiene una gente que se vuelca, eso se transmite a través de cualquier pantalla que esté al alcance.
Mi querida Mercedes desprende algo en la mirada cuando habla de sus libros y su parte de ese suelo, sé, porque lo sé, que este lugar es especial.
Muchas horas de esfuerzo gratuito se vuelcan en un proyecto innovador, mucho tiempo de ese que valoramos tanto se emplea en intentar que la escena y la palabra lleguen a cualquier rincón donde se reclame, muchas manos en la sombra hacen que mirar un camino nuevo en tiempos tan difíciles contagie felicidad.
Decían hace poquito en ese espacio, lo decía un grande de los grandes, que leer es elegir
Elegir en la vida es algo complicado y a la vez apasionante, elegir es discernir, elegir es enfocar la visión borrosa que a veces trae el destino consigo, es apuntar hacia el deseo para intentar unirse a lo que nos hace sentir bien, hoy elijo asomarme a la casa de Montse y quienes le acompañan.
Nada que sea grandioso se hizo jamás sin pasión que le acompañara, precisamente por eso sé que esto va a funcionar, el tesón lo lleva impreso, lo demás…llegará.
Hoy puedo decir que no he pisado la librería +Bernat, aún no, pero no hay distancia que pueda vencer a la potencia del corazón, el mío, hace tiempo que descubrió esas paredes y les juró amor eterno.
Y mañana, quizá pasado, cogeré un avión con rumbo a Buenos Aires, seguro que me encuentro unos brazos abiertos y mucha vida, de eso no me cabe la menor duda...

Un abrazo.


sábado, 5 de mayo de 2012

"Lo hiciste posible..."


La otra noche fui feliz y tú tuviste la culpa. 
Me arrepiento de haberte doblado la cabeza mil veces y haber mirado para otro lado, me arrepiento. Me arrepiento porque me lo perdí, me perdí tu duende durante demasiados años, necia fui, una pena…
Es ahora, en este momento de mi vida, en este y no en otro, cuando me asomo a tu garganta y me dejas helada para siempre.Fue una noche mágica, por más de un motivo, pero la bata de cola azul y roja de lunares castizos me llegó al alma.Mientras tú nos decías que si alguien tenía una duda en el aire de que estabas enamorada que la soltara, yo te imaginaba prendada aún después de tantos años de ese Francisco Rivera que no se despegó jamás de tu almohada.Mientras nos gritabas que ellos se buscaran a otra porque ya estabas cansada, que se miraran al espejo desnudos los que te crucifican, que se arrancaran del alma lo que les quema y lanzaran la piedra a un espacio vacío, yo pensé que nada puede hacer que alguien merezca el dolor continuo y la crítica constante durante más de 30 años.
Mientras le dabas los buenos días a la tristeza y le preguntabas si conocía a alguien que fuera feliz, me hubiera gustado ir a tu vera y contarte que sí que se puede, que sí que existen personas que lo hacen posible, que sí que la vida es maravillosa, que sí, de verdad, que sí…De las 7000 personas que aplaudimos y lloramos al oírte, la gran mayoría hubiera dejado todo si tú les hubieras dicho ven, tal y como nos prometiste entre acordes de violín. 
Regalarnos las eternas gardenias fue grande, recordarnos que debíamos ponerles toda nuestra atención ya que eran nuestros corazones los que estaban en juego, un acierto.Confesaste que era tu vida él, que volver a ser feliz nunca sería para ti posible, que todo murió aquella tarde y que ya no te quedaba nada por vivir. En ese momento, por mi cabeza, pasaban imágenes de mi vida de manera rápida. Pensé en los minutos en los que creí que la sonrisa se marcharía para siempre, pero no fue así, no es así, al final, cuando menos lo esperas, la vida está por delante y vuelven a salir las hojas. Hubiera dado cualquier cosa por convencerte de eso, pero cantaste con tanta pasión que pensé que ese sentimiento lo llevas grabado a fuego en las entrañas. 
No pudiste dejar de pensar en ese amor que parte tu universo en dos, porque duerme contigo toda las noches.
Reprochaste con amor que tú, golondrina del aire, estabas esperando, sigues esperando y esa noche, esa noche de miércoles, todos aprendimos a esperar contigo.Pero de pronto, la elegancia de la melodía perfecta caminó a tu lado, ya no estabas sola, ya no eras tú y nosotros, sino él de tu mano.
Cantándole a un feriante me hiciste llorar, qué mala suerte nacer para querer a alguien y no poder ser su amante…el desamor es de las enfermedades más dolorosas de la vida, eso lo llevas en tus ojos negros como el legado más verdadero que exista.
Pero a ciegas te dijo él que te quería, no tienes que darle cuentas, a ciegas te quiere quien fue a verte, a ciegas fui yo y a ciegas quedó tu voz en mí para siempre.
Fue una noche mágica, fue una noche rápida, de cambios, de ilusión, de imprevistos y alegrías, de sorpresas engarzadas.Fue una noche de compañía, de presencia ante el dolor de un amigo, de unión para hacer la fuerza, de amistad sincera por encima de las formas y el tipo.Fue tu noche y la nuestra, y la de las miles de personas que te aplaudimos.
Hoy agacho mi cabeza como hace Miguel en la foto, me rindo ante tu potencia y te digo que me hiciste feliz, aplaudo desde el silencio y juro que cada vez que me pregunten por ti diré: sí, me rindo a su garganta…porque me gusta a morir.
Gracias Isabel, gracias, Pantoja.
Sue

miércoles, 22 de febrero de 2012

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