sábado, 11 de septiembre de 2010

"Son mis amigos..."


Lo son, y la canción de Amaral siempre me gustó.
Lo son porque hemos caminado juntos durante mucho tiempo. Tengo la suerte de tener amigos desde hace más de quince años.
Estos amigos no me han dejado sola ni un minuto de mi vida, a las duras y a las maduras, como los matrimonios, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza.
Hemos llorado juntos cuando una de ellas, Francis, se fue lejos a rehacer su vida, ahora vamos a verla cada vez que podemos. Hemos celebrado que Gianni, el italiano meloso, cogiera rumbo a Suecia para trabajar en lo que le gusta. Hemos brindado con sabor a tomate y a pimiento recordando el eterno laboratorio de Elena. Cuando alguien importante para nosotros ha marchado para siempre ahí hemos estado, sin dudar ni un minuto en ofrecernos cobijo y compañía, ¿verdad Lidia?. Isa y Dámaris, mucho más que dos, casi compañeras, de fatigas, Rafi, mucho más que una hermana, Jesús, María, Pedro, Manolo, Rosa, Ana, Paz, Jose, Esperanza, Almudena, Cecilia, Cristina, Fernando....no quiero dejarme a nadie fuera, paro, que si no acabaré llevándome la regañina de alguno.
Todavía recuerdo viajes y excursiones que hemos hecho y que han quedado para hacernos reír muchas horas cuando los hemos recordado, los que hicimos y los que nos quedan por hacer.
No tengo que explicar el sentido de la amistad, de dónde viene, o cuál es su origen, no necesito grandes definiciones y grandes frases, tan sólo tengo que traer a mi memoria los nombres de todos y cada uno de ellos para saber el significado de la lealtad.
Amigos de siempre y para siempre, amigos que nunca me han fallado, amigos que comparten mi vida y yo las de ellos.
Y los miro y sonrío cuando, además, a la memoria vienen algunas que han llegado hace pocos años, pero con la misma fuerza que si de antaño hablase, han llegado y se han hecho con un hueco irremediable en mi alma.
Ahora no les pido nada, ni grandes cosas ni proezas de héroes, tan sólo que vivamos de manera intensa, que siempre nos encontremos y, como decía la grandiosa Mª Dolores Pradera: el tiempo que te quede libre, si te es posible...dedícalo a mí.
Os quiero
Sue
Loading...