martes, 24 de marzo de 2009

"Contigo aprendí."


“Y no quiero ya otra cosa, más que verte a ti querer…”
Creo que Pedro Salinas supo del amor verdadero, de ese que empeña sin límites, nunca me había parado a pensar todo lo que alberga esta frase, nunca.
Nos empeñamos una y otra vez en tener que hacer del compañero de camino un alguien que sepa querernos, y hoy, a estas alturas de mi vida, me paro y pienso que no hay misterio más hermoso que el querer tanto que desees lo que ansías para ti a la otra persona. Quedar quieta y agazapada en la actitud de mirar de forma callada y lenta tu respiración cuando no sabes qué decir . Eso es AMOR. El amor no es el fruto de algo que nace en un instante y se pierde en unos años. El amor es piel, es química, es salir de mis ojos para ver qué ven los tuyos, sacarme de mi alma, para acurrucada en tu pecho sentir el latir que sientes, y si el mío pierde fuerza, no importa, al dártelo se hará invencible. Amar sin condiciones es no poner freno a lo que el instinto humano se empeña muchas veces en tapar y callar con pensamientos y cuentos de niños de colegio.
No es la princesa que espera en el castillo, es la que es capaz de dejarse crecer el pelo para hacer que él venga a buscarla con paciencia, o la que un día sin saber cómo ha robado la llave para salir en su busca.
Es salir de mis entrañas buscando tu olor, el rastro, lo que me motiva y me duele, lo que no quieres decirme entre ruidos y me lo dices a escondidas, cuando hasta la palabra sobra.
Es bandera de motores que se mueven a la vez y no saben hacia dónde, es verte a ti querer, antes de querer yo. Es dejarte el camino abierto, antes de pasar , es invitarte a que caminemos juntos, antes de que mis pies se líen y nunca sea capaz de encontrar ni la senda, ni tu mano. Es fundir tanto cuerpo y alma que hasta te duela el roce de una piel ajena. Es marcar el tiempo según los minutos que marcan la compañía del elegido. Es sentir que hoy prefieres una sonrisa a tiempo, que un discurso a descompás.
El amor es el potencial más grande que tiene el ser humano para ser, es la esperanza de saber que en los sentimientos se arropan las ilusiones, y mientras una ilusión permanezca viva, habrá un corazón latiendo.
¡¡Tantas veces me empeñé en ver el amor esperando
a que alguien me quisiera...!!, me equivoqué, y lo aprendí de ti, sí, de ti, que callas en la duda por lo inmenso de lo que llevas dentro. De ti que, luchas contra viento y marea por mantener un sonido común. De ti que tan solo al mostrarme tus ojos supe que una grandiosa historia había detrás de tus espaldas.
Me has enseñado tanto sin saberlo…
Sue

sábado, 14 de marzo de 2009

"Lo poderoso del "sí"..."


Cada vez que me paro a pensar en la grandeza que tiene cada rincón de la naturaleza no puedo dejar de sorprenderme.
Desde ese equilibrio perfecto entre el primer ser que existe bajo nuestra tierra, hasta el último que lo deja ser tal y como es, para mí es alucinante.
El sol no sale porque sí, la tierra no gira porque sí, un árbol no es capaz de crecer porque sí, ni la última gota de agua que lleve un río hacia lo que llaman “muerte en el mar”, está en su sitio porque sí.
Ese río no muere, vuelve todo a su origen, ni una de las sombras que se producen alrededor de nosotros están ahí por capricho de nadie.
Si esto lo llevo hacia la vida de un ser humano, ahí, se para mi cabeza y por mucho que la ciencia intenta hacérmelo ver como algo estricto y riguroso me deja quieta ante la grandeza de lo perfectamente elaborado para que de alguna manera funcione.
Y es ahora, ante el misterio de lo nuevo, ante lo que me paro y hago este capítulo que define lo que es explotar a la vida.
Me sigue pareciendo un auténtico tesoro que de millones de células que nacieron para ser diferentes de otras, en una perfecta unión, salgan unos ojos verdes, marrones o negros que llevarán un sentir diferente.
La espera, en este caso, es maravillosa.
No sé lo que se siente, no sé lo que se despierta, ni lo podré saber nunca, bueno, Aurora me enseñó que sí lo puedo sentir o saber, porque el amor de la entrega rompe toda frontera que la mente alcance.
Esperar una vida de algo que ni siquiera se soñó debe ser increíble. Todo se prepara para la nueva y limpia llegada, todo, el cuerpo, la mente, el corazón, el espacio…venga o no venga del interior físico de la mujer que, con sorpresa o con miedo, siente la llegada.
Alguien espera, y otro alguien ansía ser recibido, la grandeza del instinto maternal, ese que se tiene cuando se es paciente es un secreto que vive dentro de la que cuenta los días para abrir sus entrañas y que otro pueda ver la luz.
La naturaleza actúa llena de sus sentimientos allí donde se albergue el deseo de acoger a otro.
Hace días intenté ponerme en la piel de un bebé que ya nació, pero que hay alguien que, con la misma ilusión que pueda sentir la que lo cuida en su seno, desarrolla y despierta el entusiasmo de la acogida dentro de su vida.
Hoy me paro ante esas mujeres, me lo recordó nuestra Maruja, que despiertan a la vida haciendo posible que su casa, su cuerpo y su corazón palpiten con rapidez al saber que algo nuevo ocurre en ellas.
Saben que sus cuerpos cambiarán, que sus días no serán los mismos, que sus noches nunca serán iguales, que el humor irá y vendrá dominado por hormonas que van y vienen pero que todo para ellas merece la pena.
Saben que el cambio está por llegar, mejor dicho, ya ha llegado y lloran o ríen al sentirse diferentes. Unas manos nuevas crecen sin ser vistas, unos ojos nuevos se abren por primera vez sin ser notados, un corazón nuevo late sin poderlo escuchar desde fuera, pero desde dentro, ellas sí lo saben, y esperan…
Y llegará el día, ese que una vez más me deja con la boca abierta, en el que ese cuerpo verá la luz, y gritará por primera vez, y no habrá instinto mayor que frene esa explosión de aire recién respirado.
Muchas veces me pregunto por qué no se nos “creó” con capacidad de recordar lo que se siente dentro del vientre que nos acogió, me encantaría saber qué se piensa cuando después de nueve meses recibes el primer aliento, cuando detrás de una barrera tan pequeña, se nace a la luz.
Me encantaría poder sentirlo, me encantaría alcanzar ese instante, congelarlo y guardarlo en mi memoria…Pero es por algo, por algo misterioso de lo natural, que no se nos permite. Sólo ella a la que llamamos “sabia naturaleza” sabe del por qué de este misterio.
Y si me siento, como hoy, y pienso realmente en qué se sentirá, reconozco que me dejo llevar por lo que sigue siendo lo más importante para mí, y es el saber que, de un lado o de otro, el misterio más hermoso lo da el AMOR de poder decir “sí” ante una vida, nueva o que ya exista. Y decir “sí” es entrega sin reservas.
Será por eso por lo que dicen que las madres dan la vida por los hijos, porque al fondo, provenga de donde provenga, siempre queda la grandeza de saber que el tiempo se parará para poder llevar a esa criatura nueva de la mano y no soltarla hasta que los días para uno de ellos se acabe. Porque sé que ,al final, el resumen es siempre el mismo: LO QUE SE ENTREGA POR AMOR, NUNCA SE PIERDE, SINO QUE SE ENCUENTRA.
A vosotras, las que de una forma u otra, desde hoy estáis esperando…
Sue



jueves, 5 de marzo de 2009

"La grandeza de la sencillez."


Amélie…
Amélie es una niña, sólo una niña, que por error, creció con más sensibilidad de la cuenta.
Una niña que sabe desarrollar su imaginación hasta términos inhumanos. Su forma de crecer hacen que decida soñar, soñar y volver a soñar.
A Amélie le pierden los placeres que nadie percibe en la vida, de una lluvia saca una historia de barcos, de una puesta de sol es capaz de ver lugares perdidos en sitios que ella no conoce, y de un simple viaje en avión puede llegar a dibujar a alguien desconocido, que, sin causa alguna la recoge en un flamante coche y la lleva hacia el lugar que jamás soñó. En una nuez se imagina un barco y de una hoja caída un gran navío de insectos perdidos, así es Amélie, se para, se para ante lo que otros pasan sin más.
Por pura casualidad descubre un tesoro, y en su corazón, inmenso, sólo salen las fuerzas y ganas de devolverlo a quien le pertenezca. Y sin darse cuenta, con los ojos vendados casi a ella misma, comienza a hacer realidad los sueños de los demás, se olvida de los suyos y le da forma a los que ocupan la mente de otros…
Sin pensarlo casi, se nos presenta a una chica en un tortuoso y “desacostumbrado” escenario. Las formas más inverosímiles de hacer realidad las fantasías de los que le rodean. Me quedo con la escena de hacer que un hipocondríaco venza su pánico y se lance a un romance sin control, lo más importante para su vida.
Pero hay una pregunta que se me presentaba casi desde el comienzo de esta joya del cine: ¿y quién se ocupa de Amélie?...
Ella lucha y lucha por recuperar la esencia de lo perdido de cabezas ajenas, pero, ¿quién salva la suya?, ¿quién se preocupa de lo que siente o padece?, ¿quién la guarda o la condena?...
Lo importante que Amélie esconde es su ímpetu por hacer ese bien ajeno sin que se de cuenta nadie. Hacer pasar su mano, sin que nadie sepa que ha salido de ella el más mínimo de los gestos. En ella se cumple: lo que tu mano derecha haga…
En la inocencia de los niños está descrito este personaje fascinante que deja pasar por su mirada de frente, sin tapujos y con dulzura a una adulta que se ha parado ante la vida, pero no reparó en un detalle: ¿cómo pararse ante la suya propia?
Pero no nos deja con la incógnita, por fin, detrás de sus sueños, detrás de su forma, un tímido amor la está esperando. Con temor hacia lo que se aventura, avanza, y lo hace sin saber si llegará o no el éxito final…Ese miedo a no arriesgar su vida por temor a perder, acaba en una sola escena, tiene dos caminos: o se arriesga al amor, o se pierde en el sin sentido.Gracias a otro, igual de débil que ella, se viste de coraje y….EL SUEÑO SE HACE REALIDAD.
Ojalá que a tod@s se os cumpla el mismo sueño que a la gran Amélie Poulain.
Sin duda alguna, esta maravilla nos enseña lo que es vivir para alguien sin que ese alguien lo sepa…
Una historia que apasiona u horroriza, a mí..me apasionó.
Un abrazo.
Sue

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