miércoles, 16 de diciembre de 2009

"Todavía no..."


No sé si llegará el día en el que pueda contar mis vivencias a los que me sigan en la vida.
No sé si mis manos se arrugarán como se arrugaron otras, no lo sé.
Por la mañana, cuando abro los ojos por primera vez, recuerdo lo último que he hecho el día anterior para sentir que sí, que es cierto que tengo un nuevo momento y una nueva oportunidad para descubrir lo que tenga por delante.
No quiero, ya lo digo muchas veces, no quiero vivir pensando que algo que habita en mí tenga que ser necesariamente un punto definitivo que me despegue, de éste, a otro lugar.
No es mi forma, nunca lo fue, no es mi pacto con mis días, no me conformo con sobrevivir, quiero vivir plenamente. Busco no ponerle etiquetas al tiempo para que cada minuto me sorprenda por sí solo. Busco lo inmediato y lo espontáneo para que nunca me pueda arrepentir de haber tomado una decisión, si no tengo tiempo de madurar la idea demasiado, mejor, el impulso siempre me trajo buenos resultados.
El cáncer no es un arma que consiga hacer jaque mate en todos los casos. Me agarro a la vida, peleo, lato con la incertidumbre de no saber si mi sangre corre limpia o sigue manteniendo el tono positivo que tanto asusta, pero lo que sí procuro es seguir adelante. La sensación de haber llegado al filo y al límite me ha devuelto el poder apreciar con mucho más valor las cosas, tanto las pequeñas como las grandes. Aprendí a relativizar todo lo que a mí llegara, y eso me ha hecho sufrir mucho menos. Tengo momentos de encierro y hueco absoluto, como todo el mundo, pero nada es como antes, eso lo puedo asegurar.
Quiero crecer y que el tiempo crezca conmigo, quiero poder mirar todas las oportunidades que se me ofrecen, no los momentos en los que se me impuso una pérdida. Puedo levantarme cada mañana, eso no tiene precio.
Puedo mirar de frente a los ojos, nada me lo impide, y descubrir que detrás de las miradas hay gente, gente ansiosa de un sólo minuto de atención. Quiero parar el tiempo de los que me encuentre a mi paso y regalarnos sonrisas mutuas.

Si alguien llega hasta estas letras y se siente cansado, decirle que nunca se rinda, que se apoye en lo que le haga fuerte,se puede, y en compañía se puede más aún. Mi mano la tendrá siempre.
El cáncer no siempre mata, no quiero vivir pensando eso, no quiero que sea un drama para mí, ni para los míos. Es cierto que perdí mucho, dejé salud y más cosas por el camino, pero nuca dejé las ganas. Te obliga a luchar, a seguir, a vivir sin planes, a acoger lo que venga sin demasiado análisis, pero nunca me obligará a elegir la frase de mi epitafio antes de tiempo.
Cuando tenga que irme para siempre, lo sabré, creo que sí, hay certezas que se tienen tan sólo una vez en la vida.
Un abrazo
Sue

lunes, 19 de octubre de 2009

"Saber esperar."



Nunca supe, es algo que tuve que aprender con el paso del tiempo. Siempre quise ir escribiendo mi propio futuro por delante de él mismo. Todo era "ahora y ya".
Pero la vida es muy sabia, y me regala oportunidades para saber que el saber esperar es una de las armas de supervivencia más poderosas que tenemos para enfrentarnos a lo que nos toque vivir.
Mi torpeza en este ámbito ha sido gigante, dañé muchas situaciones por el ansia de la impaciencia, quise comerme el mundo y el mundo me comió a mí. Pero como la vida está siempre por delante para acudir en mi ayuda y sorprenderme, me puso frenos en el camino que me hicieron aprender bien la lección.
El que espera se hace grande, se reviste de sabiduría, se empapa de experiencias que le devuelven la confianza en la vida y las ganas de vivir expectante a lo que ocurra, y no ansioso por lo que no llega.
Si no hay plan en mi cabeza, si me siento a verlo venir, con calma, sin carreras, con serenidad, al final lo que llega es bien recibido.
Me gusta sentir esa lección aprendida como una de las que me dan capacidad para saber que el que espera no se arrepiente si la espera se lleva con quietud. Porque de algo estoy segura, si no corro no caigo. Ahora mismo, en este momento en el que me encuentro, no tengo otra opción que la de sentarme a tener esperanza en que todo llega, todo pasa y todo queda. No tengo prisa, veo a la gente correr de un lado a otro por la calle, por las aceras, por las casas, yo no tengo prisa. Lo percibo todo como una película que pasa rápido a mi lado pero que esta vez no va conmigo, no tengo ansias por llegar antes, pero sí esperanzas en llegar y que lleguen las cosas que me seguirán abriendo camino.
El saber esperar de otros me enseñó el mío también, y el saber que no hay ni un ápice de lo que no puedo controlar que deba alterar mi corazón. Si no lo puedo cambiar, pues entonces esperemos a la mejor opción y entonces elegiré, pero adelantarme a lo evidente, no.
Saber esperar es tener la certeza de que algo grande te espera aunque hoy no sea visible a mis ojos, saber esperar es poseer la esperanza de que lo que esté por venir cogerá mi mano y me invitará a bailar al unísono, y entonces ya no habrá noches de miedo y de incertidumbre. Saber esperar me ha hecho en muchos momentos fuerte, y me ha dado la oportunidad de crecer y sentir que merece la pena la espera. Sin condiciones, como por sorpresa, sin miedo, siempre todo puede ser mejor de lo que esperas, así lo he vivido.
El mar me enseñó muchas veces, como se ve en la foto, que saber cuándo es el momento justo de subirse a la ola lleva mucho tiempo de mirar y dejarse balancear, guardar la calma y el equilibrio, para cuando asome, subir a la tabla y deslizarme hasta la orilla, con la certeza de que la espera valió la pena. Coger la ola equivocada me ha llegado a destrozar la piel.
Saber esperar colma de quietud, de espacios de silencio, de soledad en la espera, pero estoy convencida de que, aunque no se vea más allá de lo que en ese momento vivamos, la espera, tanto si es dulce como si es amarga, trae su recompensa.
Yo estoy segura, me encantaría poder traspasar esta pantalla y a todo el que espere decirle y sellarle en su corazón que: la espera , al igual que la vida, puede ser maravillosa.
Sue

sábado, 5 de septiembre de 2009

"Por encima de todo me importa el amor..."


Es maravillosa, no lo había dicho así de claro nunca de Mercedes Milá Mencos , pero lo confieso y me confieso…es maravillosa. No vi la entrevista que se le hizo anoche en la hora a la que la emitieron, por no encontrarme demasiado bien de día, me quedé dormida muy rápido , pero la he visto esta mañana en este mundo mágico de internet. Me voy a Granada, comienzo hoy mis vacaciones casi forzosas de nuevo y las empiezo en esa estupenda tierra, luego el viento me irá llevando donde él quiera, de momento, empezamos por ahí. No quería irme sin ver lo que anoche se coció en Telecinco, y una vez visto no podía irme sin escribir lo que escribo.
No sólo vi a una Mercedes en un sitio cómodo y con dominio absoluto de sus palabras y sus movimientos, la cámara la adora, tiene planos donde se ve hasta el último gesto humano de esta mujer. Pude ver a una tía limpia, libre, con pasado que ha dejado señal como si del hierro de la mejor ganadería se tratase, pero pisado y con la cabeza adelante. De todo lo que se habló, de todo, me quedo con algo que cada vez que lo escucho derrite mis entrañas.
”Por encima de todo, me importa el amor, por encima de todo...”
Mercedes ¡¡cuánto se ha tenido que amar para saber que es la química bendita de este mundo donde nos movemos!!. Quien ama mucho, y se deja amar mucho, también sufre, pero no hay riesgo más hermoso en esta vida que dejar al corazón con pase libre a donde quiera llegar. El amor sana, no sólo el de pareja, revive, produce endorfinas en la mente, regala sentimientos de utilidad, nos hace salir de lo propio, nos seduce hasta límites impensables, nos dona felicidad, nos hace vulnerables y sensibles, nos endulza y nos arruga los sentidos. La persona que pone todo eso por encima de cualquier situación en la vida, es que tiene un motor que estalla por lo nuevo, por lo mejorable, por el reto, por la risa, por lo que avanza, no lo que retrocede, esa es Mercedes Milá.
No dejo de ver un toque tímido de nostalgia en su mirada al nombrar algunas cosas, pero con soltura, y mostrando haber trabajado mucho ese sentimiento, sale airosa y retoma la vista de frente. Con el amor va la pasión, y con la pasión se contagia a todo el que se acerca al entorno cercano de una persona. Amar, en cualquier ámbito, inyecta fuerzas y las contagia, el que ronda cerca de un ser que ama por encima de todo acaba siendo feliz. Hasta me atrevo a decir que GH funciona y funciona tan bien, aparte de por ser un gran formato, porque las personas del equipo que lo llevan adelante aman y están profundamente apasionados con lo que hacen. Algo hecho con entusiasmo impregna ganas, y de forma inconsciente se llena uno hasta las cejas de toda la energía que se desprende. Escuchar a Mercedes hablar con raza, con los dedos apretados sobre el corazón, del trabajo que hace, eso, inyecta ganas de compartir lo que con entrega comparte. Si a eso le unes que es un formato estupendo y que la misma furia sentimental le pone cualquier colaborador , pues no tiene más remedio que ser un éxito.
Yo no sé si Mercedes se levanta con mal humor o con buen humor por las mañanas, si es de izquierdas o de centro, si lo que le gusta son los macarrones o el pescado frito. Yo sé lo que me llega en vena a través de la pantalla, que fue lo que me hizo reír en la primera quimio, y lo que una vez en sangre ya es imposible de sacar, y es recibir la ilusión por todo y luchar por esa ilusión. En medio de esos ojos pequeños y vivarachos hay mucha dosis de frescura. No todo en la vida de esta mujer estará bien hecho, además sería entonces insoportable si todo lo hiciera bien, pero todo está hecho con una pasmosa sinceridad, y eso no tiene precio, hasta los errores duelen menos cuando se cometen con sinceridad por delante.
Así que nunca hago escritos así, no me gusta sacar a nadie del tiesto, pero semejante maceta catalana es tan grande que no cabe en ningún sitio, no sólo la saco hoy, sino que la planto y la miraré crecer siempre.
Mercedes Milá, más, pasión e ilusión: tremendas ganas de vivir.
Merceditas, vuelta al ruedo y puerta grande.
Con un inmenso cariño.

Sue

lunes, 15 de junio de 2009

"Je ne regrette rien..."


Fui tan feliz por las calles de París…
Recorrí tantos rincones y se hizo tan especial esta ciudad, que si ahora mismo me dejaran volar y en diez minutos pudiera estar donde deseara, quisiera tener los pies puestos en la plaza de los pintores del barrio de Monmartre.
La vida nos regala muchas oportunidades de saborearla minuto a minuto y traernos en el recuerdo, imágenes que nos alimenten, durante mucho tiempo, esa sensación de placer inmediato que se siente cuando te viene a la cabeza algo que gusta mucho. Es una mezcla entre deseos de repetir y no querer hacerlo por si el momento nuevo dañara en lo más mínimo al anterior, por eso, hay veces que no quiero volver a sitios y revivir días que para entonces fueron maravillosos, ya que temo poder estropear la magia vivida. No es así como quiero caminar, no. Por mucho bien que haya recibido de algo, si tengo la oportunidad de retomarlo de nuevo y jugar con el riesgo de sentirlo de forma distinta: iré. Quiero hacerlo, y quiero porque todo es una nueva oportunidad. Las cosas vividas al día son nuevas oportunidades, y nunca son lo mismo, de todo se puede saborear algo nuevo. Así, aprendo a guardar lo mejor de cada cosa, y si lo que vivo ya ha sido vivido antes, pues nunca quedarme con lo que fue un cambio para mal, sino lo que me brinda el sentir la oportunidad como arma.
Je ne regrette rien…no, no me arrepiento de nada, no quiero, no quiero vivir con la culpa del pasado sobre mi cabeza, no es sano, no me deja ser libre. Asumir es una palabra compleja, pero posible. Ese es el título de esta canción, de una de las mujeres más apasionantes de la cultura francesa. Un alma arriesgada y valiente, con coraje y con fuerza que desafió a los planes de la vida, arremetió contra ellos e hizo de su voz una tabla de salvación para su corazón. Al final de sus días aseguró que no se arrepentía de nada, que todo estaba bien hecho, lo bueno, lo malo, todo pagado y cumplido.
De la mano de la culpa, muchas veces, viene el miedo y con el miedo la sensación de no ser capaces de movernos del sitio donde estamos. El miedo es algo que nos deja quietos sin poder ser nosotros mismos, se aprende, se hereda, se hace grande, se multiplica…pero también se puede frenar. Nacemos con el poder innato de no temer a nada, o a casi nada, el miedo es algo que vamos metiendo en nuestro cuerpo según van llegando los estímulos de fuera. Qué pena que no podamos ser más libres. Leí una vez que la culpa era de los peores sentimientos porque nos dejaba anclados en el presente por algo que ya pasó, esa sensación es horrible, y también nos quita libertad. Y es curioso porque a veces nos nacen las ganas de no querernos liberar de algo aunque estemos presos, porque la costumbre o el no saber vivir de otra forma nos hace permanecer quietos. No quiero vivir así, quiero soltar el lazo y romperlo para siempre.
Hoy, quieta ante los misterios de esta vida, si pienso en cómo no me quiero sentir me contesto a mí misma que no quiero pasar por vivir con falta de libertad. No quiero para mí estas sensaciones, quiero desterrarlas a donde no llegue ni mi recuerdo, ni mis sentimientos, ni mi fe. Hoy las condeno a vivir en el olvido, y si vuelven en algún momento, que sea sólo para aprender de la parte que toque, pero nunca para poner raíces en el lugar de donde yo las arranqué.
¿Qué hacer para no temer tanto que mis pies se queden fijos sin moverse?: INTENTARLO AUNQUE ME TIEMBLEN HASTA LAS PESTAÑAS, aunque sude en el intento, aunque pierda horas de sueño por el camino, es cuestión de tiempo. Con el tiempo llega el cuerpo a relajarse, tanto, que ya no te importa qué es lo que te rodea, y a la cabeza no llegan imágenes negativas de lo que hay al lado, sino algo completamente inofensivo, como en la maravillosa foto que encabeza este post.
Para eso he de empezar a poner de mi parte…y creo que lo he conseguido.
"Car ma vie, car me joies, aujour`hui…CA COMMENCE AVEC TOI."
¿Podré algún día montar en moto de nuevo?...quién sabe.
Sue

sábado, 16 de mayo de 2009

"La unión hace la fuerza."


Tantas veces escuché esa frase…
Es ahora, en este momento de mi vida, en el que me paro a mirar hacia atrás, sólo un poco, no demasiado porque nunca me gustó mirar hacia atrás, cuando veo la de veces que pude sentir que esa frase cobra todo su sentido.
Caminar sola fue bueno en miles de ocasiones, en muchos momentos en los que necesité del silencio o de la ausencia de ruido, que nunca fue lo mismo para mí.
Caminar en soledad, elegida o impuesta, me trajo una forma nueva de coger fuerzas para seguir en la vida. Caminar sola me hizo aprender mucho de mí, de mis errores, de mis defectos, también de mis aciertos, pero confieso que no es el estado que prefiero.
Es ahora, cuando hago balance de lo que viví, cuando me doy cuenta de que los mejores años de lo que he pasado, y los que, espero, me queden por recorrer, fueron en compañía.
Unas veces la compañía de los que me vieron nacer, que jamás han dejado de mirar por dónde iban mis pasos aunque me empeñara en caminarlos por donde elegí, otras veces en compañía de mis compañeros, esos que se juegan el tipo más de una vez para que las personas que están a nuestro alrededor tengan una vida lo más llevadera posible, otras de la mano de amigos, amigos de los de verdad, de los que una vez que llegan a respirar los minutos de mis días jamás retrocedieron a dejarme atrás. Otras con el corazón puesto en ese amor que aparece y asoma como lo imprevisto y sin motivo, y en épocas como la de hoy, en las que se combinan todos los elementos perfectos para saber que de un lado y de otro siento que hay una unión que aumenta y empuja mis fuerzas. ¿Hacia dónde?, a vivir, simplemente a eso, a vivir y vivir con alegría.
No puedo negar que por mi forma de ser, la soledad elegida reconforta muchos momentos necesarios para mí, pero tampoco negaré que el aire que respiro me llena mucho más, muchísimo más si siento que hay alguien a mi lado. Unos con más ímpetu, otros con el poder de lo innato, otras con el amor incondicional de haberme llevado en sus entrañas, y otros en la sombra, en la parte de atrás, esa que nunca se ve pero que siempre se sabe que está. A ese alguien decirle que de un paso adelante, que se atreva a ponerse en la fila conmigo, al mismo ras, en la misma línea y no retroceda por miedo o por falta de coraje.
Reconozco que muchas veces no me dejo, no me dejo improvisar por otro. A mí que me encanta improvisar en la vida, pero cuando vienen a improvisar conmigo me asusto. `
Pero es hoy, que me paro, siento y saco de las entrañas que no hay verdad más sublime que la de sentir que la unión hace la fuerza, y que esa fuerza nos empuja hasta lugares que nunca pensamos ni siquiera rozar, y hasta se dibuja una imagen bellísima como la que encabeza hoy este post.
Quiero intentarlo, quiero dejarme en manos del empuje, espero no haber llegado tarde, espero no tener que mirar hacia los lados y sentir que aquella persona se cansó de esperar…
Sue

martes, 14 de abril de 2009

"La vida de las palabras"


No es lo mismo estar que permanecer, ni tampoco oír que escuchar.
No es lo mismo hablar que gritar, ni andar que caminar. No es lo mismo amar que querer, ni morir que dejar de vivir.
No es lo mismo.
Mil veces damos por hecho un significado de algo cuando ese algo ni siquiera estaba pensado para ser dicho. No es lo mismo abrazar que apretar ni es lo mismo callar que no hablar. La duda de lo que la palabra quiere decir siempre estará en el que la lee, porque cada persona le da el matiz que en ese momento le condicione por lo que esté viviendo.
Las palabras son lo que son, pero no resuenan en nosotros de la misma forma según cómo y quienes las digan. No es lo mismo leer “Romeo y Julieta” estando enamorado que leerlo sin haberlo estado nunca, no es lo mismo.No es lo mismo esperar que aguantar, ni vivir que sobrevivir.
Dicen que las palabras se las lleva el viento, no lo creo, las palabras quedan en lo profundo del ser si han sido albergadas con el corazón.
No es lo mismo tener el alma aterciopelada que el corazón de terciopelo, no es lo mismo. No es lo mismo pasar frío que tener frío, sentir calor que tenerlo. No es lo mismo vivir con esperanza que sobrevivir esperanzado. Ese poder nos regalan las palabras, el poder de decir lo que queremos y dejarlo grabado para siempre.
No es lo mismo perdonar que olvidar, ni tampoco olvidar para no querer perdonar nunca, no, no es lo mismo.
No es lo mismo decir ”te quiero” que decir “te necesito”, como tampoco es lo mismo decir “aléjate” que decir “espérame”…
Me paro y pienso que tantas veces dejé pasar algo grande por no querer oír lo que se me quiso decir…No quiero, ya no quiero vivir de suposiciones que haya fabricado mi lenguaje, quiero saber qué me dicen las palabras de otro y tener la certeza de no haberlas hecho mías y a mi forma, sino buscarle el sentido que quiso regalarme su dueño, porque las palabras cuando salen de dentro tienen dueño, cuando llegan a mí son prestadas, cuando miro a los ojos y las entiendo en su grandeza entonces sí son regaladas, y entonces, sólo entonces, puedo tener el privilegio de guardarlas y hacerlas mías.
Palabras que nos dan vida, palabras que nos la quitan, palabras que nos hacen reír sin control, otras que nos dan pánico o nos hacen temer.
El poder de la palabra es maravilloso, lo secreto de ellas un misterio.
¿Quién dijo que las palabras se las lleva el viento?, si eso es así, cierro la ventana para que nunca se marchen, porque son las palabras dichas las que hacen que mi corazón lata más rápido, aceleren mi pulso o incluso me olvide de que el tiempo es tiempo, existe y pasa.
No hay nada más hermoso que una palabra dicha a tiempo, y de ellas alimento mi vida.
Quiero vivir oyendo lo que dicen otros, con eso me basta, hoy me basta, mañana…nunca sabré qué pasará mañana.
Sue


martes, 24 de marzo de 2009

"Contigo aprendí."


“Y no quiero ya otra cosa, más que verte a ti querer…”
Creo que Pedro Salinas supo del amor verdadero, de ese que empeña sin límites, nunca me había parado a pensar todo lo que alberga esta frase, nunca.
Nos empeñamos una y otra vez en tener que hacer del compañero de camino un alguien que sepa querernos, y hoy, a estas alturas de mi vida, me paro y pienso que no hay misterio más hermoso que el querer tanto que desees lo que ansías para ti a la otra persona. Quedar quieta y agazapada en la actitud de mirar de forma callada y lenta tu respiración cuando no sabes qué decir . Eso es AMOR. El amor no es el fruto de algo que nace en un instante y se pierde en unos años. El amor es piel, es química, es salir de mis ojos para ver qué ven los tuyos, sacarme de mi alma, para acurrucada en tu pecho sentir el latir que sientes, y si el mío pierde fuerza, no importa, al dártelo se hará invencible. Amar sin condiciones es no poner freno a lo que el instinto humano se empeña muchas veces en tapar y callar con pensamientos y cuentos de niños de colegio.
No es la princesa que espera en el castillo, es la que es capaz de dejarse crecer el pelo para hacer que él venga a buscarla con paciencia, o la que un día sin saber cómo ha robado la llave para salir en su busca.
Es salir de mis entrañas buscando tu olor, el rastro, lo que me motiva y me duele, lo que no quieres decirme entre ruidos y me lo dices a escondidas, cuando hasta la palabra sobra.
Es bandera de motores que se mueven a la vez y no saben hacia dónde, es verte a ti querer, antes de querer yo. Es dejarte el camino abierto, antes de pasar , es invitarte a que caminemos juntos, antes de que mis pies se líen y nunca sea capaz de encontrar ni la senda, ni tu mano. Es fundir tanto cuerpo y alma que hasta te duela el roce de una piel ajena. Es marcar el tiempo según los minutos que marcan la compañía del elegido. Es sentir que hoy prefieres una sonrisa a tiempo, que un discurso a descompás.
El amor es el potencial más grande que tiene el ser humano para ser, es la esperanza de saber que en los sentimientos se arropan las ilusiones, y mientras una ilusión permanezca viva, habrá un corazón latiendo.
¡¡Tantas veces me empeñé en ver el amor esperando
a que alguien me quisiera...!!, me equivoqué, y lo aprendí de ti, sí, de ti, que callas en la duda por lo inmenso de lo que llevas dentro. De ti que, luchas contra viento y marea por mantener un sonido común. De ti que tan solo al mostrarme tus ojos supe que una grandiosa historia había detrás de tus espaldas.
Me has enseñado tanto sin saberlo…
Sue

sábado, 14 de marzo de 2009

"Lo poderoso del "sí"..."


Cada vez que me paro a pensar en la grandeza que tiene cada rincón de la naturaleza no puedo dejar de sorprenderme.
Desde ese equilibrio perfecto entre el primer ser que existe bajo nuestra tierra, hasta el último que lo deja ser tal y como es, para mí es alucinante.
El sol no sale porque sí, la tierra no gira porque sí, un árbol no es capaz de crecer porque sí, ni la última gota de agua que lleve un río hacia lo que llaman “muerte en el mar”, está en su sitio porque sí.
Ese río no muere, vuelve todo a su origen, ni una de las sombras que se producen alrededor de nosotros están ahí por capricho de nadie.
Si esto lo llevo hacia la vida de un ser humano, ahí, se para mi cabeza y por mucho que la ciencia intenta hacérmelo ver como algo estricto y riguroso me deja quieta ante la grandeza de lo perfectamente elaborado para que de alguna manera funcione.
Y es ahora, ante el misterio de lo nuevo, ante lo que me paro y hago este capítulo que define lo que es explotar a la vida.
Me sigue pareciendo un auténtico tesoro que de millones de células que nacieron para ser diferentes de otras, en una perfecta unión, salgan unos ojos verdes, marrones o negros que llevarán un sentir diferente.
La espera, en este caso, es maravillosa.
No sé lo que se siente, no sé lo que se despierta, ni lo podré saber nunca, bueno, Aurora me enseñó que sí lo puedo sentir o saber, porque el amor de la entrega rompe toda frontera que la mente alcance.
Esperar una vida de algo que ni siquiera se soñó debe ser increíble. Todo se prepara para la nueva y limpia llegada, todo, el cuerpo, la mente, el corazón, el espacio…venga o no venga del interior físico de la mujer que, con sorpresa o con miedo, siente la llegada.
Alguien espera, y otro alguien ansía ser recibido, la grandeza del instinto maternal, ese que se tiene cuando se es paciente es un secreto que vive dentro de la que cuenta los días para abrir sus entrañas y que otro pueda ver la luz.
La naturaleza actúa llena de sus sentimientos allí donde se albergue el deseo de acoger a otro.
Hace días intenté ponerme en la piel de un bebé que ya nació, pero que hay alguien que, con la misma ilusión que pueda sentir la que lo cuida en su seno, desarrolla y despierta el entusiasmo de la acogida dentro de su vida.
Hoy me paro ante esas mujeres, me lo recordó nuestra Maruja, que despiertan a la vida haciendo posible que su casa, su cuerpo y su corazón palpiten con rapidez al saber que algo nuevo ocurre en ellas.
Saben que sus cuerpos cambiarán, que sus días no serán los mismos, que sus noches nunca serán iguales, que el humor irá y vendrá dominado por hormonas que van y vienen pero que todo para ellas merece la pena.
Saben que el cambio está por llegar, mejor dicho, ya ha llegado y lloran o ríen al sentirse diferentes. Unas manos nuevas crecen sin ser vistas, unos ojos nuevos se abren por primera vez sin ser notados, un corazón nuevo late sin poderlo escuchar desde fuera, pero desde dentro, ellas sí lo saben, y esperan…
Y llegará el día, ese que una vez más me deja con la boca abierta, en el que ese cuerpo verá la luz, y gritará por primera vez, y no habrá instinto mayor que frene esa explosión de aire recién respirado.
Muchas veces me pregunto por qué no se nos “creó” con capacidad de recordar lo que se siente dentro del vientre que nos acogió, me encantaría saber qué se piensa cuando después de nueve meses recibes el primer aliento, cuando detrás de una barrera tan pequeña, se nace a la luz.
Me encantaría poder sentirlo, me encantaría alcanzar ese instante, congelarlo y guardarlo en mi memoria…Pero es por algo, por algo misterioso de lo natural, que no se nos permite. Sólo ella a la que llamamos “sabia naturaleza” sabe del por qué de este misterio.
Y si me siento, como hoy, y pienso realmente en qué se sentirá, reconozco que me dejo llevar por lo que sigue siendo lo más importante para mí, y es el saber que, de un lado o de otro, el misterio más hermoso lo da el AMOR de poder decir “sí” ante una vida, nueva o que ya exista. Y decir “sí” es entrega sin reservas.
Será por eso por lo que dicen que las madres dan la vida por los hijos, porque al fondo, provenga de donde provenga, siempre queda la grandeza de saber que el tiempo se parará para poder llevar a esa criatura nueva de la mano y no soltarla hasta que los días para uno de ellos se acabe. Porque sé que ,al final, el resumen es siempre el mismo: LO QUE SE ENTREGA POR AMOR, NUNCA SE PIERDE, SINO QUE SE ENCUENTRA.
A vosotras, las que de una forma u otra, desde hoy estáis esperando…
Sue



jueves, 5 de marzo de 2009

"La grandeza de la sencillez."


Amélie…
Amélie es una niña, sólo una niña, que por error, creció con más sensibilidad de la cuenta.
Una niña que sabe desarrollar su imaginación hasta términos inhumanos. Su forma de crecer hacen que decida soñar, soñar y volver a soñar.
A Amélie le pierden los placeres que nadie percibe en la vida, de una lluvia saca una historia de barcos, de una puesta de sol es capaz de ver lugares perdidos en sitios que ella no conoce, y de un simple viaje en avión puede llegar a dibujar a alguien desconocido, que, sin causa alguna la recoge en un flamante coche y la lleva hacia el lugar que jamás soñó. En una nuez se imagina un barco y de una hoja caída un gran navío de insectos perdidos, así es Amélie, se para, se para ante lo que otros pasan sin más.
Por pura casualidad descubre un tesoro, y en su corazón, inmenso, sólo salen las fuerzas y ganas de devolverlo a quien le pertenezca. Y sin darse cuenta, con los ojos vendados casi a ella misma, comienza a hacer realidad los sueños de los demás, se olvida de los suyos y le da forma a los que ocupan la mente de otros…
Sin pensarlo casi, se nos presenta a una chica en un tortuoso y “desacostumbrado” escenario. Las formas más inverosímiles de hacer realidad las fantasías de los que le rodean. Me quedo con la escena de hacer que un hipocondríaco venza su pánico y se lance a un romance sin control, lo más importante para su vida.
Pero hay una pregunta que se me presentaba casi desde el comienzo de esta joya del cine: ¿y quién se ocupa de Amélie?...
Ella lucha y lucha por recuperar la esencia de lo perdido de cabezas ajenas, pero, ¿quién salva la suya?, ¿quién se preocupa de lo que siente o padece?, ¿quién la guarda o la condena?...
Lo importante que Amélie esconde es su ímpetu por hacer ese bien ajeno sin que se de cuenta nadie. Hacer pasar su mano, sin que nadie sepa que ha salido de ella el más mínimo de los gestos. En ella se cumple: lo que tu mano derecha haga…
En la inocencia de los niños está descrito este personaje fascinante que deja pasar por su mirada de frente, sin tapujos y con dulzura a una adulta que se ha parado ante la vida, pero no reparó en un detalle: ¿cómo pararse ante la suya propia?
Pero no nos deja con la incógnita, por fin, detrás de sus sueños, detrás de su forma, un tímido amor la está esperando. Con temor hacia lo que se aventura, avanza, y lo hace sin saber si llegará o no el éxito final…Ese miedo a no arriesgar su vida por temor a perder, acaba en una sola escena, tiene dos caminos: o se arriesga al amor, o se pierde en el sin sentido.Gracias a otro, igual de débil que ella, se viste de coraje y….EL SUEÑO SE HACE REALIDAD.
Ojalá que a tod@s se os cumpla el mismo sueño que a la gran Amélie Poulain.
Sin duda alguna, esta maravilla nos enseña lo que es vivir para alguien sin que ese alguien lo sepa…
Una historia que apasiona u horroriza, a mí..me apasionó.
Un abrazo.
Sue

miércoles, 25 de febrero de 2009

"Esperándote"


Querida Mamá:
No has llegado todavía y ya te estoy esperando. No sé si los bebés venimos de una cigüeña que nos trajo en su pico, de un huevito que se plantó, de una barriga que se puso grandota o de las ganas de dar amor y salvar una vida de una mujer como tú.
Todavía no nos hemos visto y ya me hace ilusión saber que existes en algún lugar de este mundo. Aquí todo es muy difícil, he oído a la abuela decir que no sabía si hoy podríamos comer, pero, ¿sabes?, hoy supe que una mamá, la mía, tú, está buscándome con todo su ímpetu para hacer que nunca más tenga frío ni pase hambre.
No sé cómo es tu pelo, ni cómo son tus ojos, ni tampoco sé si mi hermana me dejará jugar con sus juguetes, pero sé que todo eso dará igual porque lo que me hace saltar de alegría es saber que tu alma, sin saberlo, ya es parte de mí, y que yo soy parte de ti.
Desde el momento en el que renunciaste a quedarte cómoda viviendo para ti y para la “gorda” y elegiste que podías dar calor a un bebé de nuevo, desde ese momento pensé que era muy afortunad@. ¿Sabes por qué?, porque quieres venir a buscarme. Quieres sacarme de este mundo y llevarme a tu vida, eso es un regalo que no todo el mundo hace, ya te lo dije, soy muy afortunad@.
No te lo creerás pero ya te estoy esperando, y cuando te vea llegar, aunque tengamos que tener un poquito de paciencia, sabré que eres tú, porque los ojos con que me mires serán los del corazón, ése que te trajo hasta mí.
El rumor del viento me ha hecho llegar que te llaman POCHE, es divertido, me gusta. Pero sin duda alguna, tu nombre es más bonito, AURORA, como la primera luz del día, eso eres para mí, la primera luz de mis días.
Haz lo posible por venir a por mí, que yo te prometo estar esperándote, con la certeza de saber que en algún sitio de este mundo: YA TENGO UNA MAMÁ.
Te quiero



Para ti, Aurora, por ser tan valiente y dar lo que tienes donde no hay.

Un abrazo.

Sue

sábado, 21 de febrero de 2009

"La inocencia de un niño."


Él no lo sabe…
Él no sabe que mis piernas, llegadas a este punto de la semana que he tenido de ir y venir, no tienen ganas de andar por mucho tiempo. Él no sabe que el cansancio que acumulo no es de jugar al tenis. No sabe que daría lo que fuera por pasar un sábado tranquilo entre sábanas y cojines a merced de mi voluntad, no lo sabe.
Él no sabe que necesito del campo y mis paseos para acrecentar mi adrenalina, no sabe por qué hoy hablo bajito, y no es porque no quiera hacer ruido, es porque gasté la voz en estos días. No tiene ni idea de que me quitaba los zapatos sin pensarlo y pasaría horas muertas descalza sin motivo alguno. Ni se imagina que quisiera cerrar los ojos de nuevo y completar esas ocho horas de sueño que nunca cumplo. Intuye que mis movimientos son lentos, y me coge de la mano, me lleva a la cocina, me anima a desayunar diciéndome que la leche es buena para mí, porque él tiene que tomarla para llegar a la canasta de baloncesto. No entiende por qué no pego un salto de la cama con energía y recojo mis zapatos, que anoche quedaron uno frente del otro sin orden alguno. No entiende por qué no es capaz de mantener todavía el equilibrio en su bicicleta, sin ruedas pequeñitas a los lados, cuando su amigo Nacho ya lo hace. No entiende que el ritmo y el aprendizaje de cada uno tienen su tiempo.
No entiende por qué, si anoche los dos nos dormimos a la vez, él salte y corra por la casa y yo no. Tal vez por eso se pase todo lo que queda de mañana detrás de mi gato, el pobre gato sí tiene velocidad, lo que no sabe es cómo esconderse de un niño con ganas de juego.
Él sólo sabe que hoy es el gran día. Sabe que vino a mi cama a despertarme para prepararse para el gran espectáculo al que vamos juntos esta tarde a Nemo, en una danza sobre patines…Sólo entiende que su ilusión no va más allá de lo que está viviendo ahora mismo. Las horas son lentas para él, necesita que el tiempo corra para salir de casa y yo que se pare para permanecer en ella.
Él no sabe que su tía desea saber de Lisbeth Salander y olvidarse del mundo.
Pero hoy yo sí sé algo, cada vez que lo miro me lo recuerda, y me hace poder vivirlo en muchas más ocasiones de mi vida, no todas, gracias a Dios, porque también yo necesito de ese espacio ansiado. Pero hoy no.
Hoy él no sabe que para mí el ombligo es sólo una marca que se queda en nuestro cuerpo para hacernos recordar de dónde vinimos, a quién debimos la vida y quién nos la regaló. Sólo de eso me sirve el ombligo hoy. No me sirve para mirarlo eternamente y contemplarlo horas y horas. Él no sabe que me ha enseñado que para mí ese agujerito que se nos queda marcado no sirve para mirarlo continuamente. Prefiero levantar la cabeza, mirar de frente, olvidar lo que mi cuerpo ansía y ver unos ojos verdes maravillosos que están gritando: quiero pasar mi día contigo. Entonces, y sólo entonces, soy capaz de ponerme las botas de gato que recorre mil leguas, saltar por encima de mis sabanas, comer por encima de mis ganas, salir a pesar de mi cansancio y darle a él lo que no estoy dispuesta a perder por nada del mundo, no me quiero perder su vida, ni la mía, ni el poder compartir lo que soy, sólo por mirar hacia el centro en vez de hacerlo de frente. Si subo la cabeza y veo lo que hay enfrente de mis ojos, se acabaron las derrotas y empezaron los retos.
Así que hoy, con mis zapatillas rojas y mis tejanos más viejos, llevaré a mi sobrino a que disfrute de una tarde que sé que para él será inolvidable. Y una vez más, lo que él no sabe, es que consigue hacerme mirar de frente. Me rindo ante la inocencia de un niño que, con 5 años, me recuerda lo importante que es dejar de sentarse a lamentar y empezar a caminar juntos, de la mano. Hacia el océano azul de Nemo, ese pez que se perdió y que sólo el coraje y la fuerza de su padre, consiguieron traerlo de nuevo a casa.
Estoy convencida de que será una tarde inolvidable.
Sue

domingo, 15 de febrero de 2009

"La mirada de la fe."


Nunca entenderé lo que viene impuesto sin ser vivido. Nunca querré para nadie lo que ese nadie no quiera vivir. No sabré decir qué es lo cierto o lo incierto, porque cada corazón alberga un sentido por el que late. Nunca le podré decir a un amigo que está equivocado por lo que siente, ni a un amigo ni a un enemigo, por lo que diga, quizá sí, pero nunca por lo que sienta.

La fe no es más que el creer, cada uno en lo que quiera, por encima de tus fuerzas. Tener la certeza de que sin esfuerzo sobrehumano las cosas pueden pasar si están hechas con entrega. La fe es verse fuerte ante lo que no crees que jamás podrás saltar, porque hay algo, dentro de ti, que lo empuja. La fe es ciega cuando se ha mirado hacia atrás y se han visto muros ya caídos. Pero a la misma vez es frágil, y se pierde. Perdemos la fe en uno mismo, en el otro y en lo que nos sobrepasa. Eso no es malo, sólo hay que encontrar hacia dónde laten nuestros sonidos, hacia dónde va la flecha que nos guía, pararme a ver en qué punto me perdí y seguir adelante. ¿Dónde me apoyo?, ¿dónde me sujeto?, eso cada uno que lo cultive, que lo interiorice y que lo piense. Y un motor no es mejor que otro, es el de cada uno y si sirve para dar pasos adelante, pues serán válidos. Lo único que estropea, nos hace tambalearnos y hasta caer de bruces es el miedo, y por ese miedo es por lo que nos hacemos daño. Siempre hay que vivir sujeto a lo que el alma susurra, siempre, y entonces, el viento y la marea más fuerte que puedan soplar, no conseguirán hundirnos. Vivir de la mano de aquéllo que nos mueve es lo que nos mantiene. Cada uno buscará su forma y su camino.

Os dejo esta foto maravillosa de eta pequeña gran mujer que entregó sus manos, sus pies, su vida, por aquéllo en lo que creía, y no era precisamente una creyente aférrima. Si leéis algo de su vida veréis que dudaba de la existencia de Dios casi todos los días. Pero lo que la hizo grande fue la fe en el AMOR sin esperar nada a cambio.


SÓLO TU FE HARÁ QUE SIGAS ADELANTE CUANDO TE ENCUENTRES ANTE UN MURO,QUE TE LEVANTES CUANDO CAIGAS O QUE LO INTENTES OTRA VEZ CUANDO FRACASES,PORQUE LA FE MUEVE MONTAÑAS,NO LA FE CIEGA DEL QUE SE NIEGA A COMPRENDER, DEL QUE NO SABE Y SE CONFORMA CON NO SABER ESO NO ES FE, ESO ES CEGUERA,SINO UNA FE DE HOMBRE Y MUJER QUE BUSCA Y LUCHA POR SUS SUEÑOS,UNA FE ACTIVA,FE DE VIDA Y DE ESPERANZA,FE EN TI MISMO Y EN LOS DEMÁS,EN SU NOBLEZA,EN LA VERDAD DE SUS RAZONES Y HASTA EN SUS BUENAS INTENCIONES,FE EN ESA LUZ DEL NUEVO DÍA Y EN SUS PROMESAS Y ALEGRÍAS,EN LA BONDAD,EN LA JUSTICIA,EN ESTE MUNDO Y EN EL OTRO,EN EL DIOS TODOPODEROSO Y EN EL AMOR QUE TODO LO PUEDE,FE EN LO IMPOSIBLE SI ES HERMOSO,EN EL FUTURO,EN EL PRESENTE,EN QUE NO HAY MAL QUE SIEMPRE DURE,EN CUALQUIER CASO,SOBRE TODO Y FRENTE A TODO,FE. (letra narrada por Jesús Quintero)

Feliz día a todos.

Sue

martes, 10 de febrero de 2009

"A ti, mi compañera de camino..."


No será todos los días, ya os digo que el tiempo me come y que debo parar el ritmo porque ahora que tengo fuerzas de león no quiero gastarlas todas de golpe. Quisiera pasarme por los blogs, saludaros, leeros...¡¡¡pero me come el tiempo y las horas a las que entro son estas!!!, tened paciencia conmigo...
Pero escuché hoy una voz que me ha llegado al corazón. Una voz de alguien que ha compartido casi media vida conmigo en alma y amistad. Que supo si el sabor era amargo o dulce sólo con mirarme a los ojos. Que supo leer más allá de mis pensamientos y acertar casi siempre. Ese ser especial hoy anda por tierras de cigüeñas y campanarios, dando la vida, gastándola sin sentido aparente. Fuimos caminantes del mismo sendero, hicimos juntas varias veces el Camino de Santiago, y recuerdo, como si fuera ayer, que poco antes, muy poquito antes de caer enferma, sobre una piedra y con los pies derrotados, saqué mi libreta, me dejé llevar por las palabras y salió un pequeño párrafo, muy pequeño y humilde, pero los que me conocen saben lo que supuso para mí ese Camino de Santiago, ese tiempo y ese día.
Aquí os lo dejo. Y a ti, mi amiga del alma, desde donde estés, recibe mis manos, que sabes que siempre fueron lazos unidos a los tuyos.

"Mi alma vaga cansada

por saber de su destino.

Sin saber si flor, si lino,

a oscuras, rota, encelada.

Pero algo en Esa mirada

me recordó al peregrino:

la senda marca el camino,

el andar nunca se acaba."

Sue

"Me gusta cuando callas..."

Me gusta cuando callas, porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueños, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gusta cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas, porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Pablo Neruda.
Estas palabras me las escribió alguien especial el día en el que salí del hospital, hoy las comparto con vosotros...
A ti, estés donde estés, te las devuelvo.
Sue.
ION-LAOS: te espero en tu blog.
ÁFRICA: mi mano en la tuya.
ASTRÁGALO: alas frágiles, ¡¡qué razón tienes!!
ELI: yo también te quiero.
BEGUS: ¿Que si puedes acompañarme?...¡¡¡CLARO QUE SÍ!!!, ¿y yo a ti?. MamaSue, sigue adelante.
KAMELUCHA: tu experiencia es aprendizaje para mí.
PAFERMI: un pedacito dices que me has dejado...no, lo dejaste entero hace tiempo.
AURORA: el proyecto...de las dos, ¿vale?
TESORETE: siempre fuiste tesoro para mí. Los ojazos vienen de África, esa maravillosa tierra que me tiene enamorada.
GUANABO: la felicidad es mía, y si es compartida, doble.
MEGGAN: mi luchadora incansable, para lo que quieras, lo sabes...
MICROBIO: ¡¡¡Qué noticia tan hermosa para mí!!!, su nacimiento y ella saldrán adelante, estoy segura.
RONDABELLA: te ronda sensibilidad, yo soy una sentimental NATA, pero cabezona e imparable...¿disgustarme? jamás, esta es tu casa.
POCHE: mi foto nueva de hoy, para ti. No sabes lo que resucitaste en mí en Navidad, ya te lo contaré.
A MI REPRESENTANTE: te ganaste mi corazón en la peor época que he pasado este año, te busqué y te encontré, y ya nunca me dejaste, eso no tiene precio. Habrá que pedir a ciertas personas poder contactar con quien me representa...contigo al fin del mundo montada en Pakirrín y con el Hola en la mano, eso sí, la música del coche, la Jurado, porfa.
LAINDIA: hermosa caricia que ya ha llegado de tu mano, ponla en la mía, sin miedo, yo la siento cerca.
MAYS: sí, es de Verili, larga historia...Gracias a ti por tu acogida.
PINOCHO: te doy mi palabra de que me has hecho llorar con ese texto, algún día explicaré el porqué y porqué adoro ese libro. No me olvido de mi rosa...la que tose...
VELVE: nunca creí en las brujas, en ti sí, y en la luz de París también...
NYRA: esperaré...
A todos gracias, me habéis desbordado en emociones.
Sue

domingo, 8 de febrero de 2009

Todo tiene un principio...

Todo tiene un principio...
Este es el mío en el mundo del blog. Muchos lo habían sugerido, gracias a ellos y a que se han sumado mis ganas comienzo esta torpe andadura. Ni siquiera sé añadir vuestros blogs y que estas letras no salgan ni muy grandes ni muy pequeñas. Todos los comienzos son en lo pequeño, y desde ahí intentaré mantenerme siempre un poquito más cerca de vosotros.
Nunca tengo tiempo de hacer muchas cosas que quisiera, pero me subo al carro de este reto. Iré conociendo a los boleros un poquito más, a vosotros os dedico mi comienzo, esta es mi mano, ¿ponéis la vuestra conmigo?. Por supuesto mi bolo de mi alma seguirá conmigo, y seguro que estaré más allí que aquí, pero en este rincón pondré las cosas que se susurran en lugares donde todo se dice al oído, en la quietud del silencio.
Comienzo...
Sue
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